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20 ene 2008

El pelotudo egresado

No es un graduado de Harvard, tampoco de Cambridge. No. Es un simple egresado de un colegio secundario (o sea, un tipo que paso cinco años o mas en un colegio y por fin termino esa etapa). Manojo de hormonas en estado de ebullición que transita por el mundo haciendo pelotudeces. Desde exóticos ornamentos en su ridícula y desaliñada vestimenta hasta modales impresentables. Hace gala de cuan ignorante es y de lo pícaro que se cree por haber llegado a esa instancia de su vida sin haber aprendido nada. Ni siquiera a hablar. Rebelde para nada. Cansado de todo. Conectado a cuanto cable le acercan. Lo largan al mundo real y de repente empieza a golpearse y a tomar conciencia de cuan pelotudo es. Antes tendrá la oportunidad de ponerse melancólico, eufórico, depresivo, todo a la vez, en innumerables despedidas, bailes de egresados y entregas de diplomas que registran que ocupo una silla en un establecimiento educativo en el que nada aprendió.

Mario Kostzer

Bueno señores, en realidad esta tan bien detallado cuan pelotudo se pone alguien cuando esta a punto de egresar que muy poco me queda por agregar acá...
Lo único que tengo para contradecir es que en el colegio a veces se aprende algo. Se puede aprender a diferenciar a las personas que no deberían ser personas (mas comúnmente llamados "pedazos de hijos de puta"), generas tu propia, a relacionarse con otras personas, a querer egresar para ya no ver mas a unos cuantos (la gran mayoría de tus compañeros), a odiar a profesoras, porteros, directores y cualquier imagen de autoridad presente en el colegio, etc.

El colegio es un museo de tipos de personas. Están los callados y ortivas, que solo están ahí para estudiar y pasar desapercibidos por sus compañeros pero no por sus profesores, ya que les chuparan el culo a mas no poder para tener las mejores notas, cosa que cuando ya se vuelve muy obvio y detestable comienza a acumular el odio de sus propios compañeros.
Luego están los callados y gauchitos, estos son los timidones, aquellos que cuando les das confianza (pero mucha, mira que les cuesta horrores confiar y amigarse con alguien) se vuelven copados y simpáticos, te ayudan en todas y además los podes culpar de quilombos... total, como son tímidos no se van a animar a mandarte al frente.
Metros mas adelante, están los especimenes de los estúpidos, pusilánimes, incompetentes y por sobre todas las cosas anilinguseados "populares", esa clase de personas a las que muchas veces duele y nos sentimos agredidos al darle tal titulo, ya que esta gente no son personas, ya que no alcanzan siquiera el IQ de una perilla... Huecos de nacimiento (de alma y cabeza), o sino intentan parecerlo a toda costa (estos son los peores), se visten "a la moda", venden a cualquiera, e inclusive familiares por un poco mas de popularidad y por ganar adeptos lame ortos que los seguirán donde quieran armar una salida o se reirán de lo que dicen, aunque esto sea demasiado idiota; utilizaran el vocabulario que se use en la novela de moda, ya que sino, no son actuales y si esto sucediere sufrirán una tremenda depresión y ataques de pánico porque perderán a los afiliados de esta semi secta, el pelotudo egresado popular es de temer, ya que si por algo lo llegas a ofender tendrás a medio mundo en tu contra así que vamos a tener que aguantar todas esas ganas de mantenerlos vivos a toda costa mientras los deshollamos, destripamos, desmembramos y ver minuto a minuto, segundo a segundo toda su sufrimiento hasta su ultimo respiro... o de ultima solo insultarlos, como dicen... cada mente es un planeta aparte xD
Ahora llega el turno de los "mediocres", aquellos que siguen a los "populares", ya sea por falta de confianza en si mismos o porque tienen a esas pobres formas de vida como héroes (no se de que) y les lamen el orto todo el día, son la especie mas normal en los colegios, abundan, es mas... brotan por las paredes. Si decís algo de esa persona que tanto aman delante de ellos, se lo van a decir sin dudar, para que este "pseudo dios" empiece a poner el mundo en contra tuyo y así van a poder subir de clase social a "casi-populares" o "segundones" dado a que protegen a sus "grandes hermanos", al menos hasta que ellos pasen de moda y sean reemplazados por un modelo mas popular.
Rezagados, pero no los peores... están los "renegados", aquellos que decidieron no ser parte de la "masa anestesiada" comandada por gente sin dos dedos de frente para vivir, vienen de varias formas, ortivados, rebeldes, peleadores, freakies, colgados, etc. y los unen el sentimiento de odio a la gente que se viste, piensa, actúa, habla, se mueve, ignora y descerebra igual a sus tan amados mentores y lo que mas anhelan es dejar en ridículo a esta gente, de cualquier forma, para demostrarles que aunque por lo general sean minoría (porque sino, no serian tildados de inadaptados sociales por la mayoría de sus compañeros, obbbbvvvviiiiaaamente!) pueden dejar en ridículo y darles vuelta el mundo rosa en el que viven, aunque para ellos no necesitan demostrar nada, solamente lo hacen por puro amor al BARDO. Serán inadaptados, infantiles, boludos si se puede decir... pero al fin y al cabo terminan siendo los mas divertidos, y terminan animando las fiestas que parecen estar muertas, en donde encuentran el momento de hacer su fiesta privada aunque estén todos presentes.

MORALEJA: No importa a que clase de persona pertenezcas en el colegio, si sos feliz así como sos, se quien sos y seguí siendo feliz. Pero nunca, nunca!!! intentes ser una persona que no sos, ya que ser popular o rechazado a cambio de infelicidad NO VALE LA PENA!!

18 ene 2008

El cuento de un país pelotudo

Había una vez un territorio extremadamente rico, lleno de recursos y posibilidades. Un día llegaron hasta allí intrusos, ávidos de riquezas fáciles. No fue por un acto deliberado sino por un pelotudo error de calculo que termino depositandolos en estas tierras.

A cambio de vistosos presentes sin ningún valor, lograron convencer a los nativos del lugar para que se sometieran y entregaran rápidamente todas sus riquezas. Estos explotadores se consideraban los portadores de la civilización y sucumbieron antes las bellezas de este verdadero paraíso terrenal. Así fue como echaron raíces en este nuevo mundo.
Rápidamente impusieron sus costumbres y sus vicios a los verdaderos dueños de estas tierras, quienes padecían a estos molestos visitantes que jamás habían invitado. Intrusos y nativos no tardaron en mezclarse y se dieron cuenta de que no podían depender indefinidamente del reino de donde venían y mucho menos, de un monarca que los manejaba con la retención de ser socio solo de las ganancias. Se les ocurrió entonces la feliz idea de independizarse. Algunos otros episodios de lucidez como este hubo aunque no fueron frecuentes. A pesar de todo, construyeron una nación basada en nobles principios que lamentablemente siempre fue vulnerable a la acción astutamente perversa de unos pocos que pretendían tomar al resto por pelotudos.

La historia siguió de manera muy parecida, aunque cambiando en ciertos casos algunos matices. Cuando llego el siglo XX, este territorio tenia tantas pero tantas riquezas guardadas, que algunos memoriosos cuentan que era muy difícil caminar entre las barras de oro que habían llegado a almacenar. Esto volvió a despertar seguramente el interés de quienes vieron aquí otra vez la gran oportunidad para utilizar nuevamente una receta que daba tan buenos resultados y que les permitía apropiarse de las riquezas fácilmente. Como los tiempos cambian, la formula requería alguna actualización. Los antiguos espejitos de colores con los que convencían en otros tiempos a los nativos se iban a convertir ahora en ilusiones y a veces, ni siquiera en eso. Algunos pobladores del lugar ya se sentían molestos y quisieron alertar de este peligro a los demás. No tardaron en ser detectados y con variados métodos comenzaron a eliminarlos. Como esto no bastaba, inventaron algo mas sofisticado para entretener al resto de la población mientras ellos hacían de las suyas: las distracciones.
Estas se instrumentaron de las formas mas variadas y tuvieron un éxito impresionante. Fomentaban todo tipo de pasiones inútiles motivando a la población a desarrollarlas. Inmensas masas presas de un inconsistente furor ayudadas por una poderosa maquinaria de difusión convertían a todo opositor en un enemigo. Mientras tanto, unos pocos nativos convidados a ese festín que estaban llevando a cabo los que se apropiaban de todo se encargaron de pasear por el mundo una imagen ganadora y canchera que no tardo en convertirse en antipatía.

El perverso sistema de extracción de riquezas era tan voraz, que precisaba generar permanentemente nuevas estrategias y con el animo de someter a la gente a una dependencia aun mas grande, ideo la necesidad de pedir dinero prestado. Este aparente gesto de "generosidad" de quienes ofrecían su dinero termino pagándose tan caro, que muy poco tiempo después empezaron a verse en una tierra donde los alimentos brotaban naturalmente, niños muertos de hambre además de carnicerías y desgracias inimaginables en estos confines del mundo.

La historia sigue repitiendose igual en este cuento de nunca acabar, y los nativos siguen tal vez de manera inocente o pelotuda esperando algo que alguna vez los haga, por lo menos, en este cuento, protagonistas de un final feliz.

Mario Kostzer